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JESÚS ENRIQUECE AL ALMA

Jesús instituyó la Eucaristía para darse a las almas, para dar la vida sobrenatural, la santidad y la sabiduría de la santidad a las almas. Y se da y comunica o infunde esas sus riquezas según las encuentra dispuestas o preparadas.

La humildad es el fundamento y la medida del amor del alma y de su limpieza o hermosura. La humildad le atrae. La Virgen nos lo enseñó cuando dijo en su cántico de alabanza a Dios: Alaba mi alma a Dios, llena de gozo, pues ha hecho en mí maravillas, porque miró la humildad de su sierva.

La humildad es el fundamento y la medida del amor, de la limpieza y de las ansias del alma por hacer la voluntad de Jesús y estar unida en amor a Él. Jesús es el amor infinito, y llena de su amor y de las virtudes al alma humilde, y establece en ella su morada de amor. La humildad atrae al Rey del cielo, que viene para santificar el alma, para vivir en el alma y hacerla un cielo por las virtudes. Un cielo donde El mora y está siempre acrecentando la hermosura del alma y su amor. ¡Qué riquezas quiere poner en todas las almas, si todas nos dispusiéramos ¡Vivid, oh Jesús, en mi alma y hacedme cielo!

Santa Teresa de Jesús dice que la humildad es el caballo que trae al Rey del cielo y le hace venir al alma, y establecer en ella su morada. Jesús en la Encarnación fue el modelo de la humildad. Siendo Dios, se hizo hombre. Es gran modelo de la humildad en la Eucaristía, convirtiéndola sustancia del pan y del vino en su propio Cuerpo y Sangre con su divinidad, para ser la vida sobrenatural del hombre.

Dios ha premiado muchas veces con manifiestos milagros o mercedes extraordinarias la humildad especial de algunas almas, como ha premiado a las ansias que tienen de recibirle y la limpieza de vida con que le han recibido.

Deseaba recibirle una religiosa muy santa, de Venecia, el día del Santísimo Cuerpo, y no siéndole posible por estar enferma, Dios hizo que, diciendo en la Catedral la Misa solemne San Lorenzo Justiniano, quedara suspenso ante la gente, y milagrosamente Dios le transportó por bilocación a la celda de la religiosa y la dio la comunión a continuación de la consagración. Premio de Dios a las almas con ansias de recibirle, no escatimando los milagros para mostrarles su amor y vivir en ellas.

Muy conocido es cómo se preparaba San Luis Gonzaga a recibir al Señor, empleando y llenando todo el día en darle gracias y en pensar iba de nuevo a recibirle. Y en la vida de San Ignacio hace resaltar su primer biógrafo que no consentía ni una pequeña distracción cuando se preparaba para celebrar la Misa. Toda su atención estaba fija en Jesús a quien iba a recibir.


Del libro: LA DIVINA EUCARISTÍA.  Capítulo III  -  JESÚS ENRIQUECE EL ALMA SEGÚN SEA LA HUMILDAD Y EL AMOR CON QUE SE LE RECIBE.

HISTORIA DE LA IGLESIA 5

LAS PERSECUCIONES
Carácter y causas de las persecuciones.- Aunque el Cristianismo fue perseguido por todos y en todas partes, las persecuciones propiamente tales son las que sufrió en el Imperio Romano, decretadas por los Emperadores Nerón, Domiciano, Trajano, Marco Aurelio, Septimio Severo, Maximiano, Decio, Valeriano, Aureliano y Diocleciano.
  Las persecuciones tuvieron un carácter político, considerando a los cristianos como violadores de las leyes y enemigos de la religión y unidad del Imperio.
  Las causas fueron el negarse los cristianos a adorar a los dioses y al Emperador; y el odio de judíos y paganos, sacerdotes y sabios a la nueva Religión.

Principales persecuciones.- Habiendo Nerón ordenado el incendio de Roma y temiendo al pueblo indignado, culpó a los cristianos de aquel crimen, decretando una persecución en la que fueron martirizados atrozmente muchos cristianos, entre ellos San Pedro y San Pablo.
  La persecución de Septimio Severo tomó como pretexto atribuir a los cristianos la peste y el hambre que asolaban el Imperio, Entre los innumerables mártires descuellan Santa Cecilia y su esposo Valeriano.
  La persecución de Decio fue tan horrible que, si llega a durar más, humanamente hubiera desaparecido el Cristianismo. Entre los mártires se cuentan el Papa San Fabián, Santa Águeda…
  La última persecución, decretada por Diocleciano, fue tan cruel y larga que se la ha llamado “Era de los mártires”. Entre los más célebres se cuentan varios Papas, San Sebastián, San Pancracio y Santa Inés.

Las catacumbas eran galerías subterráneas que hicieron los cristianos para enterrar a los muertos y protegerse en épocas de persecución. Las más célebres son las de Domitila, Calixto y San Sebastián.

Los mártires españoles.-Fueron muchos, por estar tan arraigado el Cristianismo en España, y notables por su heroísmo y su fe. Merecen citarse los obispos Fructuoso y Valero; los diáconos Lorenzo y Vicente; los niños Justo y Pastor; las jóvenes Justa y Rufina, Eulalia y Engracia…


El Edicto de Milán.- Al año siguiente de la batalla de Puente Milvio, cuya victoria sobre Magencio le aseguró, en sueños, Jesucristo, Constantino, de acuerdo con Licinio, publicó el Edicto de Milán por el que cesaron las persecuciones, se daba a los cristianos la libertad de culto y se les devolvían los templos y bienes confiscados.

CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA


Es dogma de Fe que Dios, desde el principio del tiempo, produjo de la nada tanto las sustancias espirituales como las corporales. “Todas las cosas fueron hechas por Él, y sin Él no se hizo nada”.

Cómo creó Dios el mundo lo sabemos por la revelación, principalmente por el relato de Moisés en el libro del Génesis. En el relato se ve que Dios siguió en la creación un plan ordenado y fijo.

Dios creó el mundo ó universo con el poder de su palabra y con su amor. La creación es obra de la Trinidad Santísima.

DISPUESTOS A ANUNCIAR EL EVANGELIO

FRANCISCO


¿Estamos dispuestos a ser cristianos coherentes, las 24 horas del día, dando testimonio de palabra y con el propio ejemplo?

Todos somos pecadores. Pero pidamos al Señor no seamos hipócritas. Los hipócritas no saben lo que es el perdón, la alegría, el amor de Dios.

Si Jesús es el sentido de nuestra vida, no podemos permanecer indiferentes ante quien sufre, ante quien está triste.

No olvidemos nunca que es el Señor el que guía a la Iglesia y hace fecundo nuestro apostolado.

El cristiano está siempre dispuesto a anunciar el Evangelio, porque no puede guardar para sí mismo el gozo de conocer a Cristo.



EL APOSTOLADO DE LA ORACIÓN


El Apostolado de la Oración -dijo Pío XI- es una de las obras más admirables del tiempo presente. Su fin particular es procurar por todos los medios el advenimiento del reino social de nuestro Señor Jesucristo
en los pueblos y en las naciones. “No debéis descansar, decía este Papa, mientras haya un alma que no pertenezca al Apostolado de la Oración”

Si Jesucristo nos dice: “Buscad primero el reino de Dios y su justicia”, si, por otra parte “Dios quiere que todas las almas que salven por medio de su reino, nadie puede negar que la gracia sea necesaria en las almas y por tanto la oración, por cuanto sólo por ésta podemos alcanzar la gracia para nosotros y para el bien de los demás.

La oración, por consiguiente, y más si es continua, apostólica y asociada, como fuente de la gracia, hará que nuestro apostolado sea eficaz y con ella lograremos establecer el reinado del Corazón de Jesús y convertir las almas.

Propagar el Apostolado de la Oración es fomentar la devoción al Corazón de Jesús, que nos está pidiendo correspondencia a su grande amor.

Esta devoción como hemos dicho con los Papas “es la síntesis de toda la religión y la norma de vida más perfecta, porque la religión se reduce al amor, y la devoción al Corazón de Jesús es la devoción del amor”.

El Corazón de Jesús quiere que oremos y que le amemos y reparemos por tantos pecados como se cometen.

Tengamos presente que el fin de esta devoción es despertar el amor de Cristo en los corazones de los fieles y reparar las ofensas inferidas a Jesús, sobre todo en el sacramento de la Eucaristía.

Y la mejor manera de practicar esta devoción al Corazón de Jesús es consagrarse a Él totalmente, y consagrarse significa ofrecerse y entregarse a Él para amarle y servirle. La fórmula más sencilla para consagrarse a Corazón de Jesús es usar el ofrecimiento del Apostolado.


Corazón de Jesús





Oh Dios!
que os dignasteis otorgarnos bondadosamente los infinitos tesoros de vuestro amor, en el Corazón de vuestro Hijo, herido por nuestros pecados; concedednos, os suplicamos, que, al ofrecerle el devoto obsequio de nuestra piedad, le ofrezcamos también el obsequio de una digna reparación.

Por el mismo Señor nuestro Jesucristo. Amén

PRIMERA CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS

El hecho que dio ocasión a la primera consagración solemne del Corazón de Jesús y a un culto público, fue la famosa peste de Marsella de 1720, la cual hizo tan célebre al obispo Monseñor Belzunce, a quien la misma ciudad erigió un monumento que hoy puede verse junto a la catedral vieja. He aquí cómo fue:

Marsella era devastada por el espantoso azote de la peste. Sacrificios, oraciones, súplicas, nada aplacaba la cólera del cielo; entonces el piadoso obispo concibió la idea de consagrar su diócesis al Sagrado Corazón de Jesús.

Se celebró una procesión en la cual anduvo con los pies descalzos, acompañado de su clero. El Municipio y los concejales no quisieron tomar parte en este acto. Sin embargo, el azote cesó inmediatamente después de la procesión, de una manera tan notoria que con pasmo general, durante varios meses, no se registró ninguna clase de enfermedad. Mas, como la ciudad por sus magistrados no quiso asociarse a los votos de Monseñor Belzunce, la epidemia reapareció en 1725.

De nuevo el obispo de aquella diócesis dirigió un ruego a los concejales y les refirió lo que había ocurrido y todo el mundo sabía, y les pidió que asistieran al acto de consagración de la diócesis del Sagrado Corazón de nuestro Señor. El municipio deliberó y determinó acudir a la Catedral el día de la octava del Santísimo Sacramento para oír Misa y tomar parte en la procesión. Después de esta ceremonia volvió a desaparecer la peste.

Este ejemplo de consagración, motivado por tal acontecimiento público, fue seguido por otras ciudades extendiéndose luego a toda la Iglesia juntamente con su devoción.

(Tomado del libro EL CORAZÓN DE JESÚS QUIERE REINAR POR AMOR)

A lo largo de la historia, Dios nuestro Señor nos ha dado muestras más que suficientes de su Providencia amorosa sobre la humanidad. Y también la humanidad, en determinados momentos ha vuelto a Dios cuando se veía agobiada y preocupada por diversas tribulaciones.

Los tiempos que corren ahora, siendo distintos no se diferencian en esencia de otros pasados: la humanidad se aleja de Dios, alejándose de Dios cae en las manos del Maligno o en sus propias manos (ya no se sabe qué será peor…)

¿Cuál es la solución a tanto dolor, sufrimiento, crímenes e injusticias? La respuesta siempre es la misma: Volver a Dios.


“Sin Dios, el hombre termina por hacer prevalecer su propio egoísmo (…). Es necesario volver a Dios para que el hombre vuelva a ser hombre. Con Dios nunca llega a faltar el horizonte de la esperanza incluso en los momentos difíciles”. Son palabras de Benedicto XVI en Loreto el 4 de octubre de 2012.

TEN COMPASIÓN

María es la mujer que siempre agradó a Dios. Ella es el Corazón puro que no sabe hacer otra cosa más que amar y más amar para amar más todavía. Ella es la obra perfecta de la Trinidad creadora, es la niña de los ojos del Padre, la madre amantísima del Hijo y la fidelísima esposa del Espíritu Santo. La criatura más delicada que Dios pudo crear.
Y no hubo ni habrá persona humana que haya sufrido y siga sufriendo cuanto ella sufre. Padeció los dolores de su propia vida y de la vida y muerte de su Hijo.
Ahora estando en cuerpo y alma en los Cielos, despierta la compasión del mismo Dios, que ve agraviado y ultrajado el Corazón de su Madre. María, decimos, sólo sabe amar a Dios y a sus hijos, y de muchos sólo recibe ingratitudes y desprecios, espina tras espina se van clavando en su delicadísimo y purísimo Corazón.


“Ten compasión del Corazón de tu Madre” son las palabras que un Niño de siete años dirige a Sor Lucía. ¡Es Dios mismo quien viene a pedir compasión para el Corazón de una criatura suya! No pide compasión para Él, siendo más agraviado que su propia Madre; pide la compasión, la ternura, el cariño para el Corazón Inmaculado de María. Es todo un Dios el que viene a mendigar amor para una criatura a la que ama más que a su vida.
¿Tan endurecidos están los corazones humanos? ¡Tan endurecidos están! Cuánta frialdad en las almas, cuanto egoísmo vacío, cuánta usura devoradora de materia muerta, cuánta miseria en la pobre humanidad pecadora, rastrera, egoísta y asesina.
Demasiado se han enfriado los corazones, demasiado apagada está la Fe, demasiado muerta la esperanza.
¿Quién pondrá en pie tanta miseria? ¿Quién puede construir sobre tanta ruina? Sólo Ella, la nueva Eva, la que devuelve bien por mal, la verdadera Madre, la Corredentora, la Inmaculada.

“Consolar a Dios que está muy ofendido”, era la obsesión del Beato Francisco Marto, vidente de Fátima. Ahora Jesús, viene a suplicar el consuelo para el Corazón Inmaculado. ¿Cómo quedar impasibles cuando así lo pide el mejor de los hijos para la mejor de las madres? ¿Cómo pasar de largo cuando quien sufre es la criatura más pura e inocente de la historia de la humanidad? ¿Cómo hacer oídos sordos a todo un Dios Padre Todopoderoso y Omnipotente? Dios lo puede todo, pero no puede amar a su Madre por cada uno de nosotros. Hemos de amarla cada uno por sí mismo y arroparla cada uno por sí mismo, y consolarla cada uno por sí mismo.
“Ten compasión del Corazón de tu Madre”.

A MARÍA


M adre mía amantísima, en todos los instantes de mi vida acordaos de mí, miserable pecador.
Ave María
A cueducto de las divinas gracias, concededme abundancia de lágrimas para llorar amargamente mis pecados.
Ave María
R eina de los cielos y tierra, sed mi amparo y defensa en las tentaciones de mis enemigos.
Ave María
I nmaculada Virgen María, Madre de Dios, alcanzadme de vuestro Santísimo Hijo las gracias que necesito para mi salvación.
Ave María
A bogada y refugio de los pecadores, asistidme en el trance de mi muerte y abridme las puertas del Cielo.
Ave María


“JESÚS QUIERE ESTABLECER EN EL MUNDO LA DEVOCIÓN A MI INMACULADO CORAZÓN”




 El espíritu de esta devoción que Dios quiere instaurar en el mundo es de una plena consagración de conversión, donación, íntima estima, veneración y amor.

Todos sabemos lo que representa en una familia, el corazón de la madre: ¡es el amor!. En verdad, es el amor lo que lleva a la madre a desvelarse junto a la cuna del hijo, a sacrificarse, a darse, a correr en defensa del hijo. Todos los hijos confían en el corazón de la madre. Todos saben que tienen en él un lugar de íntima predilección. Lo mismo pasa con la Virgen María.

Así dice el mensaje: “Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios”. El Corazón de María es, por lo tanto, para todos sus hijos, el refugio y el camino para Dios.

Del corazón de la madre, reciben los hijos la vida natural, el primer aliento, la sangre germinadora, el palpitar del corazón, como si la madre fuese la cuerda de un reloj que mueve los péndulos. Mirando la dependencia del hijito en estos primeros tiempos de su gestación en el seno materno, casi podríamos decir que el corazón de la madre es el corazón del hijo. Y lo mismo podremos decir de María, cuando llevó en su seno al Hijo del Padre Eterno. Y así, el Corazón de María  es, de algún modo, el corazón de esta otra generación cuyo primer fruto es Cristo, el Verbo de Dios.

Fue en este Corazón en el que el Padre encerró a su hijo como si fuese el primer sagrario. María fue la primera custodia que Le guardó, y fue la sangre de su Corazón Inmaculado la que administró al Hijo de Dios, Su vida y su ser humanado, siendo de Él de quien todos nosotros recibimos “gracia sobre gracia”.

Dios inició en el Corazón de María la obra de nuestra Redención, dado que fue, en su “fiat”, donde tuvo principio: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”.

Y así, en la más estrecha unión que pueda existir entre dos seres humanos, Cristo comenzó con María la obra de nuestra salvación. Las palpitaciones del Corazón de Cristo, son las palpitaciones del Corazón de María, la oración de Cristo es la oración de María, las alegrías de Cristo son las alegrías de María; de María recibió Cristo el cuerpo y la sangre  que han de ser respectivamente inmolado y derramada por la salvación del mundo. Por eso, María, hecha uno con Cristo, es la corredentora del género humano: con Cristo en su seno, con Jesucristo en sus brazos, con Cristo en Nazaret, en la vida pública; con Jesucristo subió al Calvario, sufrió y agonizó recogiendo en su Inmaculado Corazón los últimos dolores de Cristo, Sus últimas palabras, las últimas agonías y las últimas gotas de Su sangre, para ofrecerlas al Padre.

Y María quedó en la tierra para ayudar a sus otros hijos a completar la obra redentora de su Cristo, conservándola en su Corazón como un manantial de gracias -Ave gratia plena- para comunicarnos los frutos de la vida, pasión y muerte de Jesucristo su hijo.
¡Ave María!

Hermana Lucía
En el libro “LLAMADAS del mensaje de Fátima”

Imágenes de Corazón de María según lo vio Sor Lucía  del Corazón Inmaculado en  Pontevedra
El cuadro, pintado al óleo, se encuentra en el Priorato de San José en Pontevedra 
(Misioneras de la Fraternidad)

HISTORIA DE LA IGLESIA 4


San Pablo: su carácter y personalidad. Nacido en Tarso con ciudadanía romana; instruido en las culturas helénica y judía; temperamento apasionado; fanático del judaísmo; enemigo acérrimo del cristianismo. Pequeño de cuerpo y grande alma. Al convertirse pondrá todo su fervor temperamental al servicio de Cristo.

Conversión de Saulo. Yendo a Damasco a detener cristianos, se le apareció Jesús en circunstancias dramáticas; Pablo, derribado del caballo y ciego fue trocado totalmente y siguió laos mandatos del Señor, hasta que fue bautizado y recobró la vista.

Viajes apostólicos de San Pablo. Su intenso apostolado se desarrolla principalmente en tres viajes, de recorrido y proporciones extraordinarias (6.000 kilómetros), en los que visitó toda Asia Menor, noreste de África, sureste de Europa e islas del mar Egeo.

Sus cartas. Son el momento mayor de la doctrina y celo apostólico de San Pablo; aunque no son un tratado completo de Teología, constituyen unas preciosas explicaciones catequísticas. Son en número de catorce: unas se dirigen a comunidades, otras a particulares.

Concilio de Jerusalén. Fue el primer Concilio de la Iglesia. Su finalidad principal fue dirimir la antigua disputa entre judíos y paganos convertidos. Allí, además de consagrarse la primacía de Pedro, se falló a favor de la total libertad cristiana.

San Pablo en Roma: primer cautiverio. San Pablo va de la cárcel de Jerusalén a la cárcel de Roma. Liberado a los dos años, tras de evangelizar en Roma, recorre parte de Oriente y Occidente.

San Pablo en España. Es casi enteramente cierta la venida del Apóstol a España. Además de una frase suya, parece lo prueban el testimonio  de San Clemente y el fragmento Muratoriano.

Segundo cautiverio y muerte de San Pablo. Vuelto a Roma fue encarcelado, hasta morir decapitado, al mismo tiempo que San Pedro.

Destrucción de Jerusalén. Como el Señor profetizó, Jerusalén y su Templo fueron totalmente destruidos cuando, en el año 70, las legiones romanas acaudilladas por Tito, asaltaron la ciudad tras un terrible asedio. Tito no quería incendiar el Templo; pero se había de cumplir la profecía…

La Virgen nos ayuda a crecer


FRANCISCO

La Virgen nos ayuda a crecer humanamente y en la fe, a ser fuertes y a no ceder a la tentación de ser cristianos de una manera superficial, sino a vivir con responsabilidad, a tender cada vez más hacia lo alto.

Y como una buena madre está cerca de nosotros, para que nunca perdamos el valor ante las adversidades de la vida, ante nuestra debilidad, ante nuestros pecados: nos da fuerza, nos muestra el camino de su Hijo. Jesús en la cruz le dice a María, indicando a Juan: "¡Mujer, aquí tienes a tu hijo!" y a Juan: "Aquí tienes a tu madre". En este discípulo todos estamos representados.

La Madre de Dios nos educa a ser, como Ella, capaces de tomar decisiones definitivas, en este momento en que impera, por así decir, la filosofía de lo provisional

EL MILAGRO DE LA OVEJITA




Hna. Mª Montserrat de San José

HISTORIA DE LA IGLESIA 3


Los Apóstoles: son los doce elegidos por Cristo: Pedro, Andrés, Santiago el Mayor, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Santiago el Menor, Judas Tadeo, Simón, Matías, y Judas Iscariote.

San Pedro: su personalidad. De humilde pescador pasa a ser fundamento de la Iglesia y otros Cristo. Es de espíritu vehemente y entusiasta enamorado de Cristo. Acompaña a Este en los momentos culminantes de su vida; es célebre su confesión en Cesaréa. Recibe la primacía oficialmente tras la Resurrección de Cristo; después de Pentecostés actúa como jefe supremos y es reconocido por todos como tal; ejemplos son lo de Cornelio, el Concilio de Jerusalén, sus sedes de Asia y Roma.

Bautismo del centurión Cornelio. Este hecho es la solución del problema de la admisión de los gentiles; el cese de las dos tendencias, judía y pagana. Mediante unas visiones, tanto Pedro como Cornelio son inducidos a la solución. Pedro bautizó al centurión y a su familia.

Cristianismo en Roma. Aunque se supone que desde el sermón de Pentecostés había cristianos en roma, la religión arraiga a la llegada de Pedro.

San Pedro, Obispo de Roma. Después de la liberación por el Ángel en la persecución del año 42, San Pedro vino de Jerusalén a Roma, de donde salió algunas veces, pero volviendo a Roma, donde fijó su sede definitiva.

Martirio de San Pedro. Sufrió martirio el año 67 bajo Nerón. Fue crucificado puesto de cabeza abajo.

Pontificado Romano: Los Papas sucesores de San Pedro. Hay una relación estricta entre la fijación por San Pedro en la sede de Roma, y el que los Obispos de Roma sean sucesores de Pedro en la primacía. Esto se prueba por el testimonio de los Padres apostólicos, Doctores y teólogos, y por la historia, donde consta que siempre los Obispos de Roma han sido tenidos como sucesores de Pedro.

El Cristianismo en España y Santiago el Mayor. Es tradición secular que Santiago el Mayor predicó el Evangelio en España, donde se le apareció la Virgen, todavía en el mundo, posándose en unas ruinas junto al Ebro, lo que hoy es Santuario famoso.

Martirio de Santiago. Compostela. Tras su martirio en Jerusalén, los discípulos de Santiago enterraron su cuerpo en Galicia. Por temor a profanaciones se celó tanto el lugar que desapareció la memoria. En tiempo de Alfonso II y por unas señales milagrosas fue descubierto el sepulcro del Apóstol en Compostela.

Los otros Apóstoles. Se repartieron por el mundo para predicar el Evangelio y murieron todos en el martirio.

CREO EN DIOS


  

CREO EN DIOS

HAY DIOS. Esta es una verdad tan grande, tan profunda, tan universal, que solamente los necios, los soberbios. Los que no piensan la pueden negar.

10 pruebas de la existencia de Dios:

1. Las cosas no se hicieron por sí mismas. Cada cosa que hay en el mundo es un eslabón de una cadena que depende de otra cosa anterior a esa. El principio de esa cadena es un punto que no fue hecho; ese es Dios.

2. El Universo es una inmensa maquinaria en movimiento. Quien inicia ese movimiento, ha de ser inmóvil, ese es Dios.

3. La creación es una maravilla de orden por donde quiera que se la mire: orden cósmico, físico, humano. Todo se rige por unas leyes naturales. Tuvo que haber un Ser que rige y señala esas leyes. Ese es Dios.

4. La misma vida es en sí tan misteriosa y admirable e independiente de nuestra voluntad, que sólo se explica por haberla hecho alguna inteligencia superior: Dios.


5. La creencia del género humano, que en el mundo entero cree en la existencia de un Dios: pueblos bárbaros, culturas griega y romana, pueblos salvajes de diversas partes, pueblos civilizados, etc.

6. La conciencia del deber, la ley natural que todos llevamos en nuestro interior y sin haberlo aprendido, sabemos distinguir las acciones buenas de las malas.

7. Lo absurdo que sería la no-existencia de Dios: Si Dios no existiese, no existe lo bueno, ni lo malo, ni lo decente, ni lo indecente. Todos sería decente y todo sería bueno.

8. La sabiduría de los científicos. Es dificilísimo encontrar a un verdadero científico que no reconozca la existencia de Dios, asegurando que es imposible no creer en Él.

9. El mismo testimonio de los ateos. Los que se dicen ateos y son buenos y buscan la verdad, terminan siempre por reconocer la existencia de Dios. Los ateos “convencidos”, que estudiando tenazmente la cuestión de la existencia de Dios, tengan pruebas de la no-existencia de Dios, no existen, porque es imposible probar que Dios no existe.

10. Nuestra inteligencia encuentra en la idea de la existencia de Dios la respuesta a innumerables misterios de la naturaleza. El corazón humano en las tribulaciones y aprietos de la vida se vuelve a Dios instintivamente y si es humilde, lo encuentra. Porque dios se muestra a los humildes y se esconde a los soberbios.


PADRE TODOPODEROSO

Jesús nos enseña que la palabra primera con que hemos de dirigirnos a Dios es “PADRE”. Al decir Padre, invocamos a las Tres Personas, no sólo a una.

Dios es Padre nuestro por gracia ya que nos adoptó por hijos con una adopción intrínseca, dándonos parte de su divinidad, esto es, la gracia santificante que nos hace verdaderamente hijos de Dios, con una comunicación y consorcio únicos de su Ser.

Es Padre que todo lo puede, omnipotente. Puede hacer todas las cosas posibles por sí mismo, sin ayuda de nada ni de nadie, con sólo querer. Y puede hacer cosas cada vez mejores, de más mérito y perfección, sin fin, ni término, ni límite.

DEL CATECISMO DEL PADRE REMIGIO VILARIÑO

Jesús ha resucitado, hay la esperanza para ti


 FRANCISCO

No seáis nunca hombres y mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca os dejéis vencer por el desánimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino de haber encontrado a una persona, Jesús; que está entre nosotros.

La Cruz de Jesús es la Palabra con la que Dios ha respondido al mal del mundo. A veces nos parece que Dios no responde al mal, que permanece en silencio. En realidad Dios ha hablado, ha respondido, y su respuesta es la Cruz de Cristo: una palabra que es amor, misericordia, perdón.

Jesús ha resucitado, hay la esperanza para ti, ya no estás bajo el dominio del pecado, del mal. Ha vencido el amor, ha triunfado la misericordia. La misericordia de Dios siempre vence.

LA SÁBANA SANTA



 
El Padre Jorge Loring, jesuita, es una eminencia en el estudio de la Sábana Santa. En pocas palabras nos explica cómo fue grabada la imagen:

El gran descubrimiento de los hombres de la NASA, que ha dejado boquiabierto al mundo entero, ha sido la afirmación de que la imagen que hay en la Sábana Santa está grabada a fuego. La tela está chamuscada. Debió producirse por una radiación instantánea. Los hilos de la tela en la imagen están sólo coloreados superficialmente. La impresión no ha calado dentro del hilo. Los hilos no están impregnados como si se tratara de una pintura. Y entre los hilos no hay rastro de nada. Si la imagen hubiera sido pintada, habría grumos de pintura y no los hay.
Esta radiación también grabó a fuego en la tela las manchas de sangre. Por el otro lado de la tela se transparentan manchas de sangre, pero no la imagen grabada a fuego.
El primero que expuso que las manchas de sangre estaban grabadas a fuego en la Sábana Santa fue el Dr. David Willis.
Si la sangre fresca hubiera empapado el tejido hubiera penetrado el hilo completamente. El hecho de que las manchas de sangre sean superficiales demuestra que la grabación en la tela se hizo con sangre seca.
Esta radiación que ha grabado a fuego en una tela la imagen de un cadáver es algo insólito.
  

La Sábana Santa se mostró a todo el mundo por la televisión italiana RAI el pasado Sábado Santo; el Papa Francisco dirigió unas palabras en un vídeo mensaje, difundido por el Vaticano, que recogemos aquí.
Queridos hermanos y hermanas:
También yo me pongo con vosotros ante la Sábana Santa, y doy gracias al Señor que nos da, con los instrumentos de hoy, esta posibilidad.
Pero aunque se haga de esta forma, no se trata simplemente de observar, sino de venerar; es una mirada de oración. Y diría aún más: es un dejarse mirar. Este rostro tiene los ojos cerrados, es el rostro de un difunto y, sin embargo, misteriosamente nos mira y, en el silencio, nos habla. ¿Cómo es posible esto? ¿Cómo es posible que el pueblo fiel, como vosotros, quiera detenerse ante este icono de un hombre flagelado y crucificado? Porque el hombre de la Sábana Santa nos invita a contemplar a Jesús de Nazaret. Esta imagen –grabada en el lienzo– habla a nuestro corazón y nos lleva a subir al monte del Calvario, a mirar el madero de la cruz, a sumergirnos en el silencio elocuente del amor.
Así pues, dejémonos alcanzar por esta mirada, que no va en busca de nuestros ojos, sino de nuestro corazón. Escuchemos lo que nos quiere decir, en el silencio, sobrepasando la muerte misma. A través de la Sábana Santa nos llega la Palabra única y última de Dios: el Amor hecho hombre, encarnado en nuestra historia; el Amor misericordioso de Dios, que ha tomado sobre sí todo el mal del mundo para liberarnos de su dominio. Este rostro desfigurado se asemeja a tantos rostros de hombres y mujeres heridos por una vida que no respeta su dignidad, por guerras y violencias que afligen a los más vulnerables... Sin embargo, el rostro de la Sábana Santa transmite una gran paz; este cuerpo torturado expresa una majestad soberana. Es como si dejara trasparentar una energía condensada pero potente; es como si nos dijera: ten confianza, no pierdas la esperanza; la fuerza del amor de Dios, la fuerza del Resucitado, todo lo vence.
Por eso, contemplando al hombre de la Sábana Santa, hago mía la oración que san Francisco de Asís pronunció ante el Crucifijo:
Sumo, glorioso Dios,
ilumina las tinieblas de mi corazón
y dame fe recta,
esperanza cierta
y caridad perfecta,
sentido y conocimiento, Señor,
para que cumpla
tu santo y verdadero mandamiento. Amén.

PASCUA DE RESURRECCIÓN!!



 
El Señor os ha introducido en una tierra que mana leche y miel, aleluya; y os ha traído a ella a fin de que guardéis pueblos.

Les dio a beber el agua de la sabiduría, aleluya; permanecerá siempre en ellos y no se apartará, aleluya; y eternamente los ensalzará, aleluya, aleluya.

Venid, benditos de mi Padre a recibir el reino, aleluya; que os ha sido preparado desde el principio del mundo.

Todos unánimemente alabaron. Oh Señor, vuestro poder vencedor, aleluya; porque la sabiduría abrió la boca del mudo y soltó las lenguas de los niños, aleluya, aleluya.

Les sacó el Señor con esperanza, aleluya; y sumergió a sus enemigos en el mar aleluya, aleluya, aleluya.

El Señor libró a su pueblo entre alegrías, aleluya; y con gozo a sus escogidos, aleluya, aleluya.